Días de recorrido
Cuando una ruta dice "siete días", cuenta noches completas en destino, no días de traslado. Si el viaje empieza con un vuelo que llega por la tarde, ese día no se descuenta del itinerario, pero tampoco se usa para visitas largas.
Antes de publicar una ruta, fijamos qué significa cada término que aparece en la ficha. No es una formalidad: evita que dos personas planeen el mismo viaje con expectativas distintas.
Cuando una ruta dice "siete días", cuenta noches completas en destino, no días de traslado. Si el viaje empieza con un vuelo que llega por la tarde, ese día no se descuenta del itinerario, pero tampoco se usa para visitas largas.
Las recomendaciones de temporada se basan en clima y afluencia, no en disponibilidad garantizada. En la costa de Oaxaca, por ejemplo, la temporada seca coincide con más visitantes; la temporada de lluvias reduce precios pero también cierra algunos accesos a lagunas y miradores.
Distinguimos entre recorridos urbanos, de carretera y de caminata corta. Una ruta marcada como "de carretera" puede incluir tramos sin cobertura y sin gasolinera en más de cien kilómetros, como ocurre en Baja California. Eso no es una advertencia, es parte de la información útil.
Las listas que acompañan cada itinerario son orientativas. No sustituyen el equipo que cada viajero decide llevar según su experiencia, su vehículo o si viaja con niños. Si algo no aparece en la lista, no significa que no haga falta.
Los mapas señalan puntos de interés y tramos aproximados, no rutas exactas de navegación. Las galerías muestran paisajes reales de cada región, pero no representan las condiciones del día en que se viaje.
Trabajamos por fases para que sepas en qué punto estás antes de reservar nada. Primero definimos la región y la temporada; después encajamos traslados, noches y visitas. Si algo no cuadra, se ajusta antes de cerrar el itinerario.
Revisamos contigo qué zona encaja mejor: Península de Yucatán, costa de Oaxaca, Baja California o el corredor de pueblos históricos del centro. De aquí sale una fecha tentativa y un número realista de días, no al revés.
Se reparten los días entre bases, trayectos y descansos. Cada jornada lleva una parada principal y una alternativa por si el clima o el cansancio obligan a cambiar el plan sobre la marcha.
Entregamos mapas con tramos sin cobertura marcados, lista de preparación por clima y notas sobre accesos a cenotes, reservas o miradores. También indicamos qué conviene reservar con antelación y qué no.
Repasamos el recorrido completo contigo, corregimos lo que no encaje y cerramos el documento definitivo. A partir de ahí el itinerario queda en tus manos, con los contactos de la zona anotados por si surge algo.
Los tiempos son orientativos. Si la ruta incluye Baja California en invierno o la costa de Oaxaca en temporada de lluvias, la fase 2 suele alargarse porque hay más variables que revisar.